"No valoras lo que tienes hasta que lo pierdes." Yo pensaba que era la excepción a esa frase, pero me tocó darme cuenta de que no, y de la peor manera posible: perdiéndola a ella. Ella, la que en mi peor momento me sacaba mi más genuina sonrisa; la que, cuando no me sentía querido, me daba un abrazo y me daba esperanzas; la que me hacía pensar que me querían. De repente, dejó de hablarme y me di cuenta de lo mucho que me daba y lo poco que le devolvía. Así que, gracias por tanto y perdón por tan poco.