El carácter no es un don, sino un cultivo diario. Cada decisión, cada adversidad superada, riega la semilla de la sabiduría y te acerca al verdadero éxito.
El carácter no se forja en la comodidad, sino en el incendio de la adversidad. Solo allí, entre las llamas, emerge la sabiduría que enciende el verdadero éxito.